Se presentó el sábado 25 de octubre del año 2003, en el Centro Cultural Municipal. Además, antes del espectáculo brindó una clínica para todo público.

Fecha: sábado 25 de octubre  – 2003

Lugar: Centro Cultural Municipal

Formación:
– Liliana Vitale: piano y voz

Clínica

Clínica a cargo de Liliana Vitale denominada “La voz humana, los centros de energía y la salud en general” 

Comentarios de la prensa

Diario La Opinión – Martes 28 de Octubre de 2003

LILIANA VITALE: ALQUIMIA MUSICAL, Y DE LA OTRA

Señalar el apellido Vitale, es en nuestro país sinónimo de cultura musical.
Desde hace más de treinta años, las carteleras de espectáculos de esta índole vienen nutriéndose de este apellido a efectos de especificar desempeños artísticos de muy buen nivel, tanto musical como cultural y de neto corte educativo.
Y Liliana, no hizo otra cosa que ratificar el concepto familiar señalado en su periplo rafaelino.
Tanto en su disertación vespertina, como en su nocturnal actuación, dejó claras muestras de su sapiencia musical, demostrando que la misma no sólo se nutre de técnicas físicas y corporales, sino que para interpretarla correctamente, es necesario amalgamar estas cualidades visibles con otros oficios alquímicos y energéticos, invisibles al ojo humano, pero no al espíritu, lo que permite que esa música trascienda más allá del aplauso banal (ese aplauso de compromiso, comprado a veces con artes aparatosos y sin sustento).
Su mensaje trasciende esa apariencia material, y se adentra hacia el goce de un elixir invisible que abarca un macrocosmos sonoro, donde piano, voz y energía sustancial, generan un arrullo de madre cósmica, sólo perceptible en presencia de la intérprete desgranando su producción artística.
Y no sólo “alma” tiene Liliana, pues su voz (desde los viscerales graves de contralto, hasta los sobreagudos sonidos de cabeza), no abandona jamás las resonancias faciales, fruto de un concienzudo trabajo vocal. Tampoco se priva de usar matices (tanto en la voz como en el único instrumento con que acompañó su excelente y dúctil voz, el piano), logrando en el mismo efectos sonoros que le sirvieron para hacer de sus tres escudos sonoros, voz, piano, espíritu, una espiral ascendente que nos permitió entender su soberbio mensaje universal.
Decía nuestro “Gran Maestro Don Ata”… “el aplauso, hasta se puede mendigar, sólo la gloria se conquista”.
Y Liliana Vitale, si no tuerce sus principios humanamente musicales, indudablemente marcha camino hacia una consustanciación con esa deidad, tanto esquiva, como exigente y severa.
Otra exquisita enseñanza musical. Aprovechemos sus prácticas advertencias, a efectos de transformar en bienes gananciales, todo aquello que nos sirva para elevarnos por sobre las brumas de nuestras ignorancias musicales, y “otras”… de neta esencia invisible, pero no por ello, innecesarias.
Por Antonio Fassi

LILIANA VITALE

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